miércoles 5 de octubre de 2011

El átomo de la creación.

El átomo de la creación

Pequeño, muy pequeño. Tanto, que con él comenzó toda la historia del Universo. ¿Sería posible que el Helio y el Hidrógeno fueran los ladrillos del mundo, y no menos importante, de todo el Universo? De la radiación en hondas, surgió toda una historia química: ¿qué clase de suceso puede dar sentido a una masa atómica? De las pequeñas cosas, incalculables hasta el infinito, lo finito, se vuelve comprensible. ¿A qué es esto debido? Cabe la premisa de posibilidad que, para experimentar sucesos de mayor envergadura haya que conocerlos con una inteligencia que vaya de un mayor entendimiento, a una clase particular. En otras palabras: no es el descubrimiento, la escenificación de todos los razonamientos particulares o universales, que llevan a conclusiones invisibles; ¿a la esencia de todas las cosas?

Preste la siguiente atención a un mismo compuesto que, en condiciones diferentes de grado, cambia, al igual que su significado: el estado físico del cloruro de hidrógeno es diferente al ácido clorhídrico debido a que uno está en diferentes estados; uno es gaseoso, mientras que el otro ocurre en estado líquido, la separación de los átomos entre sí. ¿Por qué la distancia o la unión de este residuo da lugar a significados?

¿No es el O2, el Co2, y el H2O compuestos que sufragan la vida: el carbono, el hidrógeno, el oxígeno, entre otros como el hierro, el zinc, el sodio, cobre, yodo, cobalto, silicio, aluminio, calcio, magnesio, sodio, fósforo, potasio y manganeso como un conjunto de moléculas que podrían ser la estirpe verdadera de la vida en la tierra, por tanto, de nosotros mismos?

El verdadero dilema viene, cuando somos nosotros mismos los portadores de esa conducta de transporte autónomo de elementos. Quizá, no sea más que la esencia misma de la vida, al igual que la abeja de flor en flor para su néctar que, en su instinto sabe escoger con un acierto insólito el camino más corto, y en nosotros, sea la procreación del intercambio cruzado de nuestros genes. La conservación de la especie más fuerte y purificada. Regulada por las enfermedades y mutaciones, que obligan a que la vida sea, cada vez más y paso a paso, más consistente y duradera.

Curioso, como apunte personal que el intercambio de oxígeno en el cuerpo sea la función más directa y esencial en primera instancia para todo el funcionamiento del organismo. ¿Será posible que con una radiación controlada se hayan formado los distintos compuestos en una gran masa de elementos a temperaturas enormes y en un espacio muy reducido en un primer tiempo? Podría descubrirse que, acelerando las partículas de cualquier compuesto atómico se alcancen velocidades tan altas que se cree una explosión controlada y a menor escala. Y, la gran duda: ¿cómo se propagó la vida en esa explosión de altas temperaturas que se comenzaron a enfriar?

¿Dónde queda la voluntad del átomo para generar conciencia o sentimientos? Es todo esto fruto de reacciones químicas necesarias en el organismo, fruto de un cerebro y sistema nervioso muy desarrollado en comparación con el resto de las especies, sin embargo, todavía no entiendo cómo se genera conocimiento ni aprendizaje entre átomos en espacio vacío…

¿Es un viaje en el que el viajante es maquinista, tren, raíl, recorrido, y observador externo a la vez de todo ello? Puede que hasta en nuestra piel haya restos de planetas muertos, que no llegaron a cuajar en la sopa primigenia del Universo. ¿Y cómo el ojo ve o sabe que ve sus propias partículas que gozan de sentido en la luz? ¿Es la luz una base esencial para conocer el Sol que alumbre nuestra oscura inteligencia ramificada?

De lo pequeño, a lo grande. De lo grande, a lo enorme. Y de lo enorme, a lo incognoscible. ¿Cómo saber algo que no se conoce por pequeño o por inmenso alejamiento? ¿Hay alguna partícula que sea inherente al universal de la vida?

Hay quién dice que la vida en algunos momentos es un absurdo. Puede que tenga razón. Puede que unas veces tenga significado, tanto lo grande como lo pequeño, pero nuestro significado y el del Universo van engarzados de la mano, en una búsqueda por otra vida que nos diga qué es ésta. O de dónde ha salido su madre tan escurridiza, y tan llena de minúsculos Universos, que nos dan la vida y nos la quitan con la misma suerte.